
La casa de los espíritus es la historia de una familia. Una familia gobernada a puño de hierro por Esteban Trueba: dominador, machista y violento patrón hecho a sí mismo, a base del esfuerzo que mancha y agrieta las manos y una mujer: Clara Del Valle que iniciará en la saga la lucha por las libertades de la mujer en la familia y en la sociedad chilena. Y es también una historia de parejas donde las mujeres constituirán el eje fundamental de la obra; personajes en su mayoría de fuerte carácter y que no dejan indiferentes al lector. Mujeres que sueñan, lloran, gritan por su autonomía y su capacidad de elección. Mujeres que de una u otra manera vincularán la política al destino de sus vidas. Porque en sus relaciones amorosas la política aparece como telón de fondo, con mayor o menor implicación pero desde luego como una vía de liberación y de ruptura con los arquetipos tradicionalistas de abnegadas y obedientes amas de casa. Quisiera comentar las relaciones de las mujeres de la novela para demostrar esa vinculación amorosa-política en torno a ellas:
La primera de ellas es la de Clara con Esteban: Clara padece el machismo en su versión más dura, en su propia casa y en sus propias carnes. Pero lucha callada contra esto y lo vence. Con su ejemplo y generosidad conseguirá montar su mundo dentro del reino del dominador. Y sus hijos Blanca y sobre todo Jaime heredarán su fortaleza, su capacidad para sobreponerse al poder establecido; una con la continua lucha contra la imposición paterna y el otro con el silencioso estudio y el ofrecimiento callado a los demás.
El ideario político de Esteban viene motivado más por su peso y posición social que por una clara ideología política. Es el discurso del fuerte, del hombre hecho a sí mismo, del que busca en la política una forma de afianzarse en su situación social. Es el temor a perder la posición conseguida la que le llevará a embarcarse en ese mundo que terminará devorándole y con ello a romper las relaciones con su entorno más próximo.
Blanca con Pedro Tercero: Su relación comienza desde cuando andaban casi en pañales y persistirá hasta el final de sus vidas. Ella sufriendo y viviendo las circunstancias particulares de sus padres y él, la lucha de clases; actor principal de la transformación social, instigador de la reforma agraria y de los derechos del proletariado, con las armas del pobre: la música y la palabra. Pero aura fascinadora que atraerá a hombres y mujeres. Duro enfrentamiento con el patriarca, al verse éste perder lo que considera suyo, su hija. Pero largo enfrentamiento que terminará en la senectud de Esteban, cuando el monstruo que éste despertó, con sus arengas y el discurso del miedo, acabe con la vida de miles de jóvenes chilenos. Cederá para la protección de su hija permitiéndoles y organizándoles su exilio en Roma.
Alba y Miguel: La nieta vivirá en la inocencia durante mucho tiempo. Sufrirá, como Pancha García, el acoso machista, pero no del que está en casa sino del extraño o del poderoso. Vil es la violación de Pancha por Esteban pero se multiplicará por mil con el producto de esta: Esteban García: la versión más agria, despreciable y rencorosa del Esteban Primero. Alba no se revolverá como lo harían su madre o abuela, quizá por que el fruto de su desgracia es el fruto de la venganza y contra ésta muchas veces no se puede luchar: “Y ahora busco mi odio y no puedo encontrarlo. Siento que se apaga (…). Quiero pensar que mi oficio es la vida y mi misión no es prolongar el odio, sino llenar estas páginas mientras espero el regreso de Miguel y entierro a mi abuelo…” (pág. 525). Miguel representa otro luchador por la igualdad de clases. Huérfano cuidado por su hermana Amanda a la que amó incluso cuando está se perdió. Pero perspicaz observador que sabrá buscar la ayuda exacta para encontrar a Alba. Al igual que Pedro Tercero con Blanca atraerá a la nieta Trueba por el magnetismo de sus convicciones políticas aunque Alba más que revolución lo que quiere es hablar de amor.
Los otros dos personajes femeninos que completan el armazón de esta historia son: Por un lado Amanda, la hermana de Miguel que finalmente dará la vida por él al morir torturada por no delatarle. Aproximada inicialmente al pequeño de los Trueba, Nicolás, terminará también enamorada del generoso Jaime, que la cuidó y asistió en el momento del aborto. Y la perenne Tránsito Soto, que sobrevivió a todo y a todos. La mujer que supo adaptar su oficio a cada momento social y que alcanzó aunque fuera desde su cama su pedazo de poder. Y que terminó devolviendo el favor del patrón con algo tan preciado como la vida de otro, Alba. Punto contrapuesto al resto de mujeres de la familia Trueba pues sus relaciones son cada noche y con dinero de por medio pero que sobrevive sin demasiados altibajos a las tres generaciones y permitirá que la estirpe de los Trueba se perpetúe.
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